Santa Fe tiene una policía corrupta, ineficiente y violenta

Quien fuera durante más de dos años secretario de Seguridad Comunitaria de Hermes Binner, el criminólogo Enrique Font cuestionó la incapacidad del gobierno de Antonio Bonfatti para controlar o reformar a la policía provincial, fuerza que describió como “extremadamente complicada por los niveles de corrupción, violencia e ineficiencia”. El ex funcionario consideró “limitado” el plan de seguridad que lleva adelante la provincia y criticó que se hayan abandonado los planes de prevención social del delito: “Estos no es Río de Janeiro. No precisan invadir una favela, necesitan incluir a los jóvenes que están en una situación de exclusión muy dura”, señaló. 

Investigador y profesor de Criminología y Control Social en la Facultad de Derecho de Rosario, Font es una voz autorizada para hablar del fenómeno que estalló en los últimos meses en esa ciudad: en lo que va del año hubo 19 homicidios y el jueves pasado miles de personas se manifestaron frente a la sede del gobierno para reclamar por mayor seguridad en los barrios.

“Confluyen varios factores para que esto ocurra pero el primer tema, con puntos en común con otras provincias, es la policía. Es más comparable en términos de corrupción, ineficacia y violencia a la Bonaerense. Santa Fe tiene una policía grande y extremadamente complicada”, señaló el especialista, quien también puso el foco en las deficiencias del Poder Judicial provincia y la Justicia Federal.

“La policía es uno de los problemas históricos que el gobierno no termina de encarar. Tiene dos facetas: por un lado, no hay un control civil de la policía con producción de información. La provincia no tiene una producción de información ni sobre el delito ni sobre la policía y eso limita la posibilidad del control civil sobre la institución porque la información viene de la misma fuerza.  Además, la provincia no tiene ni ha generado una estructura de gestión que le permita controlar y dirigir a la policía, y por último, no encara una reforma profunda de la fuerza”, analizó Font.

–¿Por qué no se ha realizado esa reforma de la policía provincial?

–La policía no fue objeto de reforma intensa de ninguno de los sucesivos gobiernos desde la vuelta de la democracia. Mendoza y Buenos Aires la tuvieron, pero Santa Fe no. Lo que sí hubo en la primera gestión de (Jorge) Obeid y luego en los primeros dos años de Binner fueron intentos de conducción y reformas puntuales. En Santa Fe, la policía es extremadamente complicada por los niveles de corrupción, violencia e ineficiencia. 

En Argentina nunca se dan de manera planificada estas reformas sino respondiendo a un fenómeno crítico. En una coyuntura determinada se genera la necesidad de una reforma y, luego del efecto  político, las reformas no se profundizan o se retrotraen. Santa Fe no escapa a esa lógica y por eso creo que no ha habido reformas más que puntuales a pesar de que vivió escándalos muy grandes como la represión en 2001 o el caso del ex jefe de la policía (Hugo) Tognoli. Hay que reconocer que, desde Binner en adelante, no sube dinero desde las cajas policiales al gobierno, sin embargo no han afectado las cajas de recaudación: a través de delitos y el uso del presupuesto policial, que siguen vigentes y funcionando.  

–¿Cuándo se consolidó ese autogobierno de la policía?

–El gobierno de Binner comenzó con la creación de un Ministerio de Seguridad que antes dependía de una Subsecretaría que integraban ex militares, policías retirados y ex agentes de inteligencia. Ahí se hicieron avances muy graduales de reforma, pero cuando se va el ministro Daniel Cuenca y llega Álvaro Gaviola (ahora en Lotería de Santa Fé) se produjo un retroceso. Allí se comenzó a concretar la autonomía policial. El avance del Ministerio había generado mucho ruido y faltó la voluntad de avanzar con el control civil. Básicamente se paró todo. Además, se abandonaron las pocas políticas de prevención social del delito en uno de los temas más importantes en Rosario y Santa Fe que es el homicidio entre jóvenes. 

–¿Qué análisis realiza  de los últimos hechos de violencia que se vivieron en Rosario?

–Hubo un indiscutible aumento de la tasa de homicidios, que triplica a la de Córdoba. Rosario pasó de estar en una tasa media y se fue a niveles de puntos críticos del territorio bonaerense. Sería injusto decir que se debe a las políticas del gobierno porque es mucho más complejo. Hay personas con participación estable en el mundo del delito con protección policial y cobertura judicial. Cuando en los años ’90 se instalaron las cocinas de pasta base en Rosario, esto generó dos fenómenos: por un lado se territorializó fuerte en la ciudad la violencia porque ahora la sustancia no llega sólo para el corte sino que se instalan cocinas en los barrios, lo que genera alrededor puntos de ventas, disputa territoriales, control del espacio y posibilidad económica de tener una estructura periférica de ‘soldaditos’. Esto le dificulta a la policía los negocios. Por otro lado, la policía participa del negocio pero no puede controlarlo porque la provisión de la materia prima está muy extendida. Antes los puntos de distribución eran menos y más fáciles de regular por la policía. Esto se combina con que hay más sustancias disponibles y más demanda, porque hubo un crecimiento del mercado. 

–¿Cómo es la situación de los jóvenes en ese contexto?

– Hay una construcción que libera las responsabilidades políticas y asigna los homicidios sólo al tema del narcotráfico. Algunos están vinculados, pero hay homicidios que están más vinculados a mecanismos de construcción de identidad, donde buscan el reconocimiento con el uso de la violencia, y también vinculado a situaciones de exclusión social. En los barrios, hay una coexistencia de esta situación con el Estado y con los movimientos sociales. No hay espacios donde no haya algún nivel de control estatal. Por eso es que soy exigente con la política de seguridad del gobierno, porque esto no es Río de Janeiro. No necesitás invadir una favela, necesitan construir una política que incluya a los jóvenes que están en una situación de exclusión muy dura donde el delito es una salida pero no es lo único que hacen. Muchas veces se rescatan a través de los movimientos sociales. Y por otro lado se debe transformar una policía que está más gerenciando el delito que otra cosa.

 Por Gerardo Aranguren

Publicado en Tiempo Argentino – http://tiempo.infonews.com/2013/01/28/argentina-95409-santa-fe-tiene-una-policia-corrupta-ineficiente-y-violenta.php 

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