Tendencias de la Seguridad en América Latina

En los próximos años seremos testigos de progresivos cambios en la relación entre la seguridad pública y la seguridad privada.

Nuestros indicadores de inseguridad han aumentado de modo continuo durante los últimos veinte años. Aunque la región está poco expuesta a los conflictos mundiales, existen amenazas no tradicionales tales como guerrillas remanentes, movimientos indigenistas organizados, e incluso áreas sin control pleno del Estado, y en particular se ha disparado el consumo regional de drogas y los delitos vinculados con ellas. Frente a ello, la oferta de seguridad pública -fuerzas policiales- no ha aumentado de modo concomitante lo que, en conjunto con el continuo aumento de la demanda de seguridad, ha potenciado el crecimiento de la seguridad privada.

En el futuro cercano la demanda de seguridad de particulares, empresas y el propio Estado continuara aumentando, la oferta pública no crecerá al mismo ritmo y se concentrara en su “core”, y la oferta privada continuara desarrollándose.

En ese contexto, el único camino viable es de creciente colaboración entre ambos sectores, tarea a la que deberán también aportar la clase política, las instituciones sectoriales, las universidades y academias, los medios de comunicación y las autoridades de superintendencia y regulación, para brindar más seguridad a la comunidad en su conjunto.

1. En los últimos cien años el mundo se hizo mucho más rico, pero también más desigual; si bien el nivel de vida de los países ricos mejoro drásticamente, la gente común de los países más pobres sigue viviendo casi igual que en 1910. Dentro de cada país la brecha entre ricos y pobres es cada vez mayor, sobre todo en América latina, y la inseguridad no deja de aumentar,

2. El mundo que está emergiendo de una severa crisis global. Si bien se espera que USA siga siendo la potencia líder global en los próximos años, su crisis es más profunda de lo que se cree; la producción se recupera a duras penas, el desempleo alcanzo niveles históricos, y los remates de viviendas son masivos.

3. La importancia relativa de Europa declina; si bien la crisis europea no es tan profunda como la norteamericana, los europeos no le encuentran la vuelta. Algunos países, especialmente los “PIGS” (Portugal, Irlanda, Grecia y España) tardaran años en superarla.

4. Las estrellas ascendentes son Brasil, Rusia, India y China (los “BRIC”). Estos dos últimos ya tienen PBI mayores al de Latinoamérica en su conjunto, y crecen a tasas de 10% anual, importando materias primas y exportando manufacturas.

5. Latinoamérica tiene hoy una baja prioridad en las agenda de USA y de Europa, y el futuro de su incorporación a la economía global aun es incierto; dependerá de variables tales como sus estrategias políticas, su capacidad exportadora y la competitividad de su producción, por ahora débil salvo en algunos países y en sectores específicos.

6. Desde lo económico, la participación de Latinoamérica en el PBI mundial disminuye, mientras la región sigue dependiendo de los recursos naturales; hay una seria ineficacia de las estrategias de desarrollo, gran informalidad laboral y profundización de la brecha tecnológica, factores que resultan en PBI’s con bajo valor agregado. Hay vastos sectores sociales vulnerables, proclives a clientelismo, populismos, demagogia y otras alternativas autoritarias.

7. Desde lo político, emerge el claro liderazgo regional de Brasil; existe una creciente heterogeneidad entre países, con debilidad de instituciones, burocracia, corrupción y colapso de los sistemas de partidos políticos.

8. Desde lo social, hay varios países con preocupantes liderazgos personalistas, y la región en su conjunto muestra contradicciones culturales, étnicas, la peor distribución del ingreso del mundo, colapso de los sistemas previsionales, pérdida de legitimidad de actores y partidos políticos, y una falta generalizada de ejemplo en el cumplimiento de la ley, principalmente por parte de los más altos estamentos del poder político de varios países.

9. Nuestra región está poco expuesta a conflictos mundiales (choque de culturas, fundamentalismos, terrorismo global), y hay también una baja probabilidad de guerra entre países. Pero la escasa calidad institucional y las crisis de gobernabilidad, incluyendo tendencias a la militarización, son simultaneas con el fortalecimiento de amenazas no tradicionales tales como guerrillas remanentes, poderes facticos y actores armados no estatales (mafias, narcotraficantes y otros), y en varios países existen áreas sin control pleno del estado.

10. Aumenta la probabilidad de un auge de movimientos indigenistas organizados, eventualmente convergiendo con movimientos radicalizados como los “sin tierra” brasileños o sectores piqueteros argentinos y, en la peor de las hipótesis, financiados por el narcotráfico.

11. Pueden profundizarse procesos incipientes de disgregación interna, la pérdida del monopolio estatal de la fuerza, y el ascenso de mafias y poderes facticos irregulares tal como se verifica en Haití, zonas de México y en países de la región andina.

12. El panorama de la seguridad de la región se deteriora de forma progresiva por los conflictos recién esbozados, el aumento de la pobreza y la desigualdad, el gran aumento del consumo de drogas y los delitos vinculados con ellas (por ejemplo en México han sido asesinadas decenas de miles de personas en los últimos años) y el auge del delito impune (bajo porcentaje de arrestos, mínimo porcentaje de condenas).

13. Esto deterioro en el panorama general motoriza cambios en el sector de la Seguridad, que presenta severas restricciones de las fuerzas policiales e importante crecimiento de la seguridad privada, y en especial de la seguridad electrónica. Pese a esto, la inseguridad no aparece en la agenda política de la mayor parte de los países.

14. Uno de los mayores problemas de seguridad que enfrentamos es el continuo aumento del consumo de drogas. Según el Informe 2010 de la Oficina Contra la Droga y el Crimen de las Naciones Unidas, la Argentina ha llegado al primer lugar en el consumo de cocaína en toda América, con el 2,6 por ciento de la población entre los 15 y los 64 años, llegando por primera vez al mismo nivel que los Estados Unidos. Los puestos siguientes son ocupados por Chile (2,4%), Uruguay (1,4%) y así siguiendo.

15. El narcotráfico genera enormes cantidades de dinero ilegal, capaces de corromper a policías, jueces, políticos, etcétera; por ejemplo el Senado mexicano admite que los narcos controlan a gran parte de los municipios del país. También genera gran violencia, y en países como Guatemala o El Salvador, las víctimas de las guerras entre narcos van en camino de superar a las causadas por las guerras civiles o las dictaduras más feroces,

16. Pero el problema de la inseguridad es más amplio y complejo que lo visto, y hay un serio desajuste entre oferta y demanda. Desde la perspectiva del delito, además de la droga hay muchos otros ilícitos; casi todos se encuentran en franco crecimiento, y aunque las cárceles de la región se encuentran abarrotadas, el porcentaje de arrestos y condenas es muy bajo.

17. Por otra parte, la seguridad ya no solo se vincula con el delito. El sector de la oferta, en especial la pública -policías- en general piensa la seguridad en términos de delito, pero la demanda -individuos, familias, empresas y comunidad en su conjunto- la piensa en términos de riesgo, y la respuesta gubernamental a esta demanda hasta el momento es claramente insuficiente.

18. Analizando la seguridad como mercado, con oferta y demanda, la oferta de servicios de seguridad tiene dos grandes segmentos: la oferta pública (esencialmente las Policías), y a oferta privada (la seguridad privada, seguridad electrónica, monitoreo de alarmas, transporte de caudales y mil etcétera). En cuanto a la demanda, puede desagregarse en Individual (personas y familias), Gubernamental (el Estado) y Corporativa (empresas e instituciones). En la medida en que las condiciones de seguridad real y percibida continúan deteriorándose, la demanda global de seguridad no deja de aumentar.

19. La oferta de seguridad pública – fuerzas policiales – en la mayor parte de los países de nuestra región ha crecido mucho menos de lo que requieren las necesidades de la sociedad. La nomina policial crece lentamente, los presupuestos son insuficientes, la profesión tiene escasa valoración social, y las policías pierden personal por los bajos salarios, especialmente en los cuadros mejor formados y técnicos. La Seguridad Publica incorpora tecnología lentamente, pero no puede retener la cantidad de personal técnico necesaria para una operación eficaz. Como problema adicional, en muchos países el reclutamiento es de baja calidad, y los nuevos policías suelen provenir de los estratos más bajos de la sociedad.

20. En cuanto a la oferta de seguridad privada, con una demanda social de seguridad que crece sin límite, y una oferta policial restringida, la Policía no puede mantener todos sus roles tradicionales, por falta de personal y presupuestos y porque se le exigen tareas que no puede hacer. Entonces las fuerzas policiales se concentran en su *core* (lucha contra el narcotráfico, el crimen organizado, la trata de personas, etcétera), en varios países incluso con el apoyo de las Fuerzas Armadas, y roles que antes eran policiales, pasan a las esferas privada y corporativa.

21. Los principales segmentos de la seguridad privada – vigilancia con guardias, seguridad electrónica, transporte de fondos y sistemas de alarmas, crecen a una tasa , y combinada de cerca del 9% anual, con ventas estimadas para 2010 de unos 160.000 millones de dólares en el mundo, y de unos 16 a 18.000 millones de dólares en nuestra región. El segmento de mayor crecimiento en todos los países es el de la seguridad electrónica, algo menor es el de la seguridad física (vigilancia con guardias) y finalmente el de transporte de fondos.

22. La industria de la Seguridad Privada, que se encuentra en un momento de rápida concentración, emplea gran cantidad de personal (casi dos millones de empleados formales en América latina, y aproximadamente otro tanto de personal no registrado), incorpora tecnologías masivamente -circuitos cerrados de televisión, sensores, monitoreo de alarmas, televigilancia, GPS, biometría y muchos otros- con personal cada vez más especializado. El negocio del transporte de fondos, en la mayor parte de los países tiene una conformación oligopólica.

23. La situación no solo involucra a la oferta y demanda de seguridad, sino también a múltiples otros actores, entre los que se encuentran:

– La clase política, y en especial los legisladores, casi siempre en deuda en lo concerniente a estudiar el tema de la inseguridad con la amplitud, profundidad y multi causalidad que tiene, a legislar con rigor técnico, visión de futuro e independencia, a adjudicar la importancia y el presupuesto necesarios, y a trabajar sobre los aspectos vinculados con la accesibilidad, equidad y otros,

– Las asociaciones profesionales, cámaras empresarias y sindicatos de trabajadores vinculados con la seguridad, en deuda con la adecuada representación de los intereses sectoriales y en el combate a las malas prácticas del sector,

– Las autoridades de superintendencia y regulación, siempre con personal y presupuesto insuficientes, y con directores con escasa formación y frecuente rotación,

– Los medios de comunicación, que suelen abordar el tema más bien pensando en aumentar la venta de periódicos o la audiencia televisiva que en informar adecuadamente a la sociedad,

– Las Universidades y Academias, que tienen mucho que aportar en la formación profesional de los actores, en la educación en prácticas de seguridad, y en el desarrollo de indicadores de efectividad en seguridad y

– La propia comunidad en su conjunto, que deberá ir asumiendo un cambio cultural imprescindible para la mejora de la situación general de seguridad.

24. En cuanto a la relación entre la seguridad pública y la privada, en la región hoy pueden encontrarse los más diversos escenarios de interacción entre la Seguridad Pública y la Privada, desde la amplia colaboración, como ocurre en Colombia, hasta la abierta confrontación, como ocurre en Bolivia, pasando por toda clase de situaciones intermedias.

25. En el futuro, en casi todos los países el autor estima que la Policía permanecerá con una oferta bastante inelástica, cada vez mas enfocada solo en sus funciones esenciales, y la Seguridad Privada continuara desarrollándose para abastecer a una demanda en continuo crecimiento. Por ello, el único camino posible es de creciente colaboración entre ambos sectores, apoyado, coadyuvado y enriquecido por la política, asociaciones profesionales, cámaras empresarias, sindicatos de trabajadores, autoridades, medios de comunicación, el mundo académico y la propia ciudadanía, para brindar más seguridad a personas, empresas, instituciones y la comunidad en su conjunto.

Por Edgardo Frigo (Coordinador Internacional del FPLS – Foro de Profesionales Latinoamericanos de Seguridad)

Publicado en Seguridad – http://www.segured.info/2012/tendencias-de-la-seguridad-en-america-latina

Una respuesta to “Tendencias de la Seguridad en América Latina”

  1. Alda Kramarovskis Says:

    Si los políticos no tienen proyectos contra la inseguridad es porque no saben que hacer o temen abrir la Caja de Pandora.

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