Apuntes para una democratización de la justicia

A partir de los escandalosos fallos de los jueces tanto en la extensión de la cautelar al Grupo Clarín como en la absolución a los 13 acusados por el caso de Marita Verón, diferentes referentes de la sociedad argentina instaron a un debate acerca de la necesidad de la democratización de la justicia. Desde mi punto de vista, tal necesidad obedece a razones estructurales y conceptuales.

Desde el punto de vista estructural, se están padeciendo en la actualidad las consecuencias de lo que no se pudo hacer en los comienzos de estos casi 30 años ininterrumpidos de democracia, esto es, quitar de sus cargos a todos los jueces puestos por la dictadura. Independientemente de las razones y el equilibrio de fuerzas que hizo que en ese momento el gobierno de Alfonsín no pudiera dar ese paso, la importancia de esta particularidad resalta aún más cuando exploramos el punto de vista conceptual. En otras palabras, la constitución argentina sigue el modelo de la constitución estadounidense cuyo espíritu aristocratizante y de recelo hacia las masas hizo que se estableciera un sistema de contrapesos en el que el poder judicial tiene un rol contramayoritario de limitación a las tentaciones presuntamente populistas de los gobiernos de turno. Este poder de la república, el único que no se somete a la voluntad popular de manera directa, se transforma así en el garante de un pacto constitucional que establece ciertos límites a los poderes ejecutivo y legislativo. Tenemos, entonces, unas condiciones conceptuales de por sí, aristocratizantes pero, como si esto fuera poco, ese poder nunca refrendado en elecciones, está ocupado en buena parte por jueces comprometidos con los años más nefastos de nuestra historia como república.

Ahora bien, ¿qué significaría democratizar la justicia? ¿Qué pasos supondría? Por supuesto que implicaría una reforma constitucional y algunos de los puntos a examinar son controvertidos pero muy interesantes para el debate. Les daré dos ejemplos de países completamente diferentes cuyas propuestas quizás puedan servir de ejemplo. El primero es Bolivia. Allí, la reforma constitucional de 2009 incluyó un mecanismo para la selección de jueces nacionales en el que una Asamblea legislativa elige, entre una lista de candidatos y en una suerte de pre-selección, aquellos que mayor mérito profesional tienen. Entre los elegidos, el 50% deben ser mujeres y también deben existir candidatos provenientes de las principales etnias de cada región. Una vez aprobados por dos tercios de la Cámara, los pre-seleccionados comienzan una suerte de campaña por hacerse conocer pero en la que no pueden manifestar compromiso ideológico alguno ni pertenencia a ninguno de los partidos. Bajo este mecanismo se eligieron los miembros del Tribunal Agroambiental, del Consejo de la Magistratura, del Tribunal Constitucional Plurinacional y del Tribunal Supremo de Justicia, esto es, los tribunales de contenido más político, y han quedado exentos de esta metodología, por ejemplo, los jueces penales y los de primera instancia.

El segundo ejemplo es el de Estados Unidos. En este país el 90% de sus Estados posee algún tipo de mecanismo de selección popular de jueces: 7 de ellos eligen a sus jueces mediante el mecanismo de elecciones partidarias. Esto significa, ni más ni menos, que cuando la ciudadanía elige a sus representantes para el poder ejecutivo o legislativo introduciendo la boleta de un partido político, encontrará que una parte de la misma incluirá candidatos a jueces; en otros 14 Estados el sistema de elección popular de jueces existe pero es apartidario y los candidatos no exponen su filiación política, lo cual tendería, idealmente, a que pudiera darse un esquema de poder más balanceado, especialmente si las elecciones de jueces se separaran de las ejecutivas y las legislativas; por otra parte, 16 Estados del país del Norte aplican lo que se conoce como “elecciones de retención”, esto es, jueces que son designados por el gobernador o la cámara legislativa y cada determinada cantidad de años es la ciudadanía la que, mediante un referéndum, decide si el juez revalida su condición.

Ni el modelo boliviano ni el estadounidense se encuentran exentos de controversia pero puede que alguna de sus propuestas deban ser tenidas en cuenta para eventuales futuros debates en un país como el nuestro en el que la democracia ha avanzado de una u otra manera en diferentes niveles e instituciones. Quizás, entonces, haya llegado el momento de transparentar, de una vez por todas, a la monolítica corporación judicial.

Por Dante Palma

Publicado en Tiempo Registrado –  http://www.diarioregistrado.com/politica/68333-apuntes-para-una-democratizacion-de-la-justicia.html

2 comentarios to “Apuntes para una democratización de la justicia”

  1. Alda Kramarovskis Says:

    Me parece interesante el sistema de Estados Unidos, el de los 14 estados : Elecciones apartidarias, separadas de las legislativas y ejecutivas, con bastante tiempo para estudiar los antecedentes y le le agregaría la posibilidad de removerlos por referendum popular si defraudaran al pueblo.

  2. Alda Kramarovskis Says:

    Pero me queda una duda, la gente común, ¿estamos capacitados para evaluar a un candidato a Juez?

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