En la Bonaerense hay un desarrollo de estructura mafiosa

Hoy el tema de la seguridad está visto por un discurso dominado por los medios. Antes preferían no hablar de los desaparecidos y el derecho de las víctimas y, sin embargo, ahora se habla excesivamente.
Hugo Cañón
(Presidente de la Comisión Provincial por la Memoria): –Creo que están interrelacionados el pasado y el presente. Un pasado que no termina de pasar en la medida en que todavía hay grandes resabios y grandes estructuras que tiene que ver con un perfil autoritario dentro del Estado. Esa consolidación del estado autoritario a través de aparatos de poder ha sido modificada sustancialmente sobre todo en las Fuerzas Armadas, a través de una división política muy fuerte, con la gestión de Nilda Garré. Pero este cambio importante no ocurrió de igual manera en las fuerzas policiales, sobre todo en las provinciales. Por ejemplo, la de la provincia de Buenos Aires es un verdadero ejército que tiene un número de 60 mil hombres, superior al de las Fuerzas Armadas. Si este cuerpo estuviese actuando con grados de brutalidad, estaríamos en problemas, pero no tan graves. Además de la brutalidad y el sistema de mano dura y gatillo fácil, hay un desarrollo de estructura mafiosa que tiene que ver con estructuras ilegales. Yo comencé a trabajar en la Justicia a fines de los ’70 y las fuentes de recaudación ilegales de aquella época eran la prostitución y el juego.
–Un intendente del conurbano me contó cómo era la jerga: el lapicito, la quiniela, y la lucecita roja, la prostitución.
Cañón:
–Claro. Salían en libertad enseguida porque los papelitos que llevaban estaban escritos por otra mano diferente a la del imputado. Ese cuerpo de estructuras generaba un desgaste del Poder Judicial. El tema de la prostitución era un poco más complejo pues había coimas y la Justicia no actuaba tanto. Desde aquella época, las comisarías se cotizan. Por ejemplo, la de Avellaneda era muy cotizada e inclusive el comisario que quisiera ser designado a esa comisaría tenía que pagar. Después recuperaba con la recaudación. Y el comisario que era desplazado o castigado lo mandaban a Patagones, que era un lugar donde no se recaudaba. Era una recaudación ilegal controlada. Se hacia la vista gorda pero no escapaba a un control estatal y no generaba problemas de inseguridad en la población. Durante la gestión como gobernador de Eduardo Duhalde en la provincia de Buenos Aires, cuando designa a Pedro Klodzyck como jefe de la policía, comienza una forma piramidal de recaudación pero se traslada a otra actividad delictiva. El pacto de Duhalde con Klodzyck fue que hubiese orden en las calles, que no hubiese conflictos y que los grandes negocios mafiosos se hicieran por debajo y sin visibilidad. Así comienza el delito complejo. Es delito que genera la inseguridad colectiva fuerte y tiene que ver con piratas del asfalto, desarmadores de autos, narcotráfico; todo lo que hace a redes mafiosas vinculadas con algunos sectores políticos, pero básicamente con la Bonarense. Esto se extendió hasta que estalló lo de “la mejor policía del mundo”, como le decía Duhalde a la maldita policía. Hubo que hacer un cambio y reformas allá por los años ’97 y ’98. Pero duró muy poco porque Carlos Ruckauf habló de meter mano dura a los delincuentes. Eso se volvió a instalar y se volvió atrás a toda tentativa de reformas. Recién con la gestión de Arslanian, de 2004 a 2007, se volvió a intentar una reforma importante para desarmar esta estructura gradualmente, descentralizándola. Se hizo un control interno con gente civil y sólida, con abogados honestos que investigaran los asuntos internos de la policía. Pero todo eso fue desactivado cuando asumió Daniel Scioli. Scioli, con Casal como ministro de Justicia y Seguridad.
–¿Cuando estaba Stornelli, los vínculos de Casal y las redes policiales del delito ya estaban establecidos o recién aparecen en escena después del desplazamiento de Stornelli?
Cañón:
–Se consolida con el desplazamiento de Stornelli, pero ya había una fuerte incidencia y peso político en el gobierno de Scioli a través de la figura de Casal. Fue colocado en ese lugar desde un espacio político interno y es uno de los baluartes, y por eso Scioli lo defiende tan enérgicamente. El tema de la recaudación ilegal es gravísimo porque la policía se ha acostumbrado al enriquecimiento a través de estos mecanismos ilegales inclusive con formas perversas, como el reclutamiento de pibes para que roben para la policía. El caso de Luciano Arruga, en Lomas del Mirador, es muy representativo de esto. En Lomas del Mirador había una demanda de los sectores medios de la sociedad y entonces se alquila una casa y se hace un destacamento policial frente a una villa. En el contexto de la estigmatización actual, los villeros son la configuración del enemigo: el marginado, el joven, el pobre. Sobre él se focaliza la inseguridad que se vende como producto de los medios de comunicación. El pibe de perfil bajo es detenido por la policía, es fotografiado, se hacen archivos especiales para que vaya luego a reconocimientos y, generalmente, caen sobre los mismos personajes las detenciones. Ahora el fenómeno es que la policía instalada en Lomas del Mirador va a reclutar a los pibes del barrio de al lado y les dice, en el caso de Arruga: “Vos robás para nosotros”. El pibe se niega. Hay una primera detención en 2008. Golpiza. Secuestro. Lo tratan de ablandar y lo sueltan. En enero de 2009 vuelven hacer lo mismo. Hay rastro de que estuvo en el destacamento. La madre lo vio golpeado. Y finalmente desaparece. Lo peor es que ese discurso continúa.
–¿Por qué alguien como Scioli, que aspira a ser presidente, queda tan pegado a una persona que está tan señalada como Casal?
Cañón:
–Frente a esta realidad pueden ocurrir tres cosas. Hay una ineptitud en manejar a las fuerzas policiales, una incapacidad que lo sobrepase o hay un temor por la desestabilización por esa policía, de tener un muerto todos los días y generar un caos social. Por eso no se animen a confrontar. O directamente que haya connivencia y arreglos políticos. Acá no planteo si son las tres, una o parte de cada una de ellas. Pero puede haber de todo esto y más si uno mira hacia dónde se focaliza la represión policial. Hacia los barrios pobres, donde hay allanamientos masivos sin autorización judicial, se patean las puertas, se entra a las patadas. A un pibe, el otro día, en el barrio Carlos Gardel le dieron un tiro en la nuca. Era un pibe que recaudaba para la policía y la madre decía: por qué me lo mataron si robaba para ellos. Hizo una conferencia de prensa y no trascendió en los medios de comunicación masivos. Creo que va con este perfil de una policía brava, con la cual hay que convivir y que tiene un signo político muy evidente.
–Pensaba en dos modelos de análisis. Uno, el de Guillermo O’Donnell, que estudió el modelo burocrático del Estado. La otra es la visión de Eduardo Luis Duhalde, que dijo que acá hay una matriz de Estado terrorista. Pensaba que en la provincia de Buenos Aires, con 135 municipios, la única fuerza –además de los maestros– que tiene para articular la vida de la comunidad es la policía.
Cañón:
–Lo hemos conversado con Scioli y es que, por fuera de la estructura de poder del Estado, por debajo de esa realidad hay otra que es la del crimen organizado. Si ese crimen organizado tiene pautas ilimitadas y no evoluciona estamos en un estado de equilibrio. Pero lo lamentable de la situación actual es que esta realidad subyacente va generando un dominio de territorio que escapa al control estatal, formal, institucional que tiene que ver con la Justicia, las leyes, los valores. Es un territorio que, además, no está manejado por organizaciones criminales, de delincuentes puros sino atravesados por estructuras de poder del estado. La policía está involucrada en crímenes del narcotráfico: por ejemplo, en dos bandas que se enfrentan, como el caso Candela, una dirigida por un argentino y otra por un español. Pelean entre sí y la policía está en medio de esta pelea y recaudando. Es lo que le decíamos a Scioli, que es jugar con un fuego muy peligroso que es llevar la realidad nuestra a casos extremos como el de México, donde la criminalidad organizada va perforando la estructura de poder y ya no hay posibilidad de control.

Publicado en Miradas al Ar – http://sur.infonews.com/notas/canon-en-la-bonaerense-hay-un-desarrollo-de-estructura-mafiosa

Una respuesta to “En la Bonaerense hay un desarrollo de estructura mafiosa”

  1. Alda Kramarovskis Says:

    Leyendo esta nota me corre escalofrío por la espalda.

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