El gobernador Scioli en su laberinto

La provincia de Buenos Aires se convirtió en un escenario dinámico, por momentos vertiginoso. Quizás como consecuencia de ser este, el segundo mandato del gobernador Daniel Scioli, un tiempo en el que con mayor fuerza y presencia de ánimo se manifiestan, se despliegan, los sujetos y las fuerzas políticas decididas a que el mayor territorio de la República entre en sintonía con el diseño de país que fue votado en octubre por el 54% de los argentinos. El mismo diseño, convengamos, sobre el cual Scioli cabalga desde el año 2003, algunos dicen que por pertenencia legítima, pese a su estilo y diferencias; otros, que por oportunismo, para aprovechar la ola del proyecto que viene marcando un nuevo sistema de consensos sociales, un cambio de época. Esas últimas interpretaciones sostienen que el jefe del estado bonaerense apuesta a ser la llave derecha de un supuesto post kirchnerismo.
Ese dinamismo, ese vértigo, a veces hace que el gobernador, como se dice vulgarmente, sude la gota gorda; como le aconteció las pasadas semanas para convertir en ley, justa y necesaria, su decisión de revaluar las propiedades rurales y trazar un mapa tributario acorde con las realidades actuales. Las patotas patronales del campo –los gauchiturros como los denominó con humor y casi en homenaje a la textualidad de Roberto Arlt la semana pasada un artículo de la agencia <www.agepeba.org>; esos barrabravas de cuatro por cuatro, escribía– no pudieron imponerse porque no leyeron con buen ojo lo sucedido en el país desde 2008 a la fecha, pero también porque contó, el gobernador, con la decisión y el pulso político de las mejores espadas del proyecto nacional que conduce la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el ámbito de la Legislatura. Todavía resuena el ridículo que encerraron las palabras de algunos dirigentes y funcionarios próximos a Scioli, cuando acusaron a su vice, Gabriel Mariotto, de ponerle palos en la rueda a la gestión del Ejecutivo.
La provincia de Buenos Aires tiene en su agenda un tema que puede convertirse en oro si se aborda con éxito, o en fuego y fango, si continúa sin resolverse: el de la denominada seguridad, quizá el punto más sensible para los estados de ánimo sociales, tanto en la propia Buenos Aires como en el resto del país.
Una vez más, Scioli tiene a sus mejores aliados en aquellas espadas del proyecto nacional, que observan y analizan la cuestión, no sólo desde las aristas de las posibles intervenciones en términos de gestión, sino que le ofrecen al gobernador la posibilidad de un salto paradigmático en torno al problema: darle entorno democrático y de participación ciudadana a la lucha y prevención contra el delito. Esperemos que él (el gobernador) haya tomado nota; si fue o es así, entonces seguro que tendrá las mejores chances para llegar a buen puerto.
El lunes por la noche, después de acompañar en su conferencia de prensa a Alicia Giardina, la madre del joven futbolista Lautaro Bugatto asesinado por un efectivo de “la Bonaerense” (no se sabe si participó algún otro), el diputado nacional oficialista Leonardo Grosso clavó la pica: “Hay que exigirle (a Scioli) que avance sobre el control de la policía; el de Lautaro no es un caso aislado, se trata de un problema estructural de las fuerzas de seguridad de la provincia de Buenos Aires, agudizado por las políticas llevadas adelante por el ministro Ricardo Casal; que un agente del Servicio Penitenciario sea ministro de Justicia y Seguridad, manteniendo juntas ambas áreas, ya es una muestra de una concesión corporativa”. Un rato antes, la mamá de Lautaro había dicho: “En la provincia de Buenos Aires, la maldita policía decide quién debe vivir y quién debe morir”; y el también diputado y oficialista desde su propio espacio político, Martín Sabbatella, disparó: “No veo a Scioli con el coraje y la decisión de transformar la Policía Bonaerense.”
Para bien de los bonaerenses y de la República toda es deseable que el ex intendente de Morón esté equivocado, y Scioli pueda efectivamente demostrar que se encuentra a la altura de las circunstancias. No se trataría solamente de dejar fuera del Gabinete al ex agente del Servicio Penitenciario, aunque argumentos tiene de sobra el gobernador para hacerlo, más allá de la catarata de hechos concretos que están surgiendo en la comisión del Senado provincial que investiga el llamado “caso Candela”.  Se trata, además, de encarar en forma decidida y sin cortapisas nuevas políticas de seguridad, y para ello, el jefe de Estado bonaerense cuenta con el catálogo de iniciativas que le ofrecieron los Foros para una Seguridad Democrática que su vice, Gabriel Mariotto, organizó en distintos y varios territorios de la provincia, en algunos casos con la presencia del propio Scioli, como fue el caso del primero de todos ellos, realizado en la sede de la Universidad Nacional de San Martín, en abril pasado.
En ese contexto, mañana tendrá lugar una reunión de la Comisión de Legislación General del Senado provincial, donde desde el 8 de marzo último se encuentra radicado un proyecto del Ejecutivo tendiente a la creación de la llamada Policía Judicial. Se trata de una iniciativa basada en una propuesta multisectorial surgida de la Convergencia para la Democratización de la Justicia, que apunta a profesionalizar la actividad investigativa en la etapa de formación de las causas, y a separar a la policía administrativa de las tareas de investigación e instrucción penal. La comisión en la que comenzarán los debates es presidida por la senadora oficialista Diana Larraburu, y su vicepresidente es Jorge Ruesga.
Una vez que se traten allí los aportes ciudadanos de los Foros impulsados por Mariotto, se prevé que el proyecto pase por las comisiones de Seguridad, presidida por Jorge D’Onofrio; Derechos Humanos y Garantías, a cargo de Santiago Carreras; Reforma Política y Reforma del Estado, encabezada por José Luis Pallares; y Asuntos Constitucionales y Acuerdos, también presidida por Carreras ante el pedido de licencia de Sergio Berni, cuando este dejó la banca provincial para desempeñarse como segundo en la cartera de Seguridad de la Nación.
Fue el senador provincial por el oficialismo Emilio López Muntaner uno de los encargados de comentar la dinámica que tendrán esas discusiones legislativas, a partir de las experiencias y propuestas surgidas en los mencionados Foros, las que, subrayó el legislador, “permitirán cumplir con un trabajo de gran seriedad, con múltiples voces y puntos de vista”. El proyecto que comenzará a tratarse mañana recorrió para su discusión abierta a académicos, vecinos, funcionarios y organizaciones políticas y sociales de las ocho secciones electorales de la provincia. La vicegobernación llevó sus Foros a La Plata, San Martín, Florencio Varela, Junín, Zárate, Mar del Plata, Azul y Bahía Blanca.
Quizás el gobernador ya haya tomado nota de quiénes son sus amigos. No lo son los patrones del campo; tampoco la corruptela de “la bonaerense”, ni ese lastre llamado Casal.

Por Victor Ego Ducrot

Publicado en Tiempo Argentino – http://tiempo.infonews.com/2012/06/06/editorial-77645-el-gobernador-scioli-en-su-laberinto.php

 

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