Ha sido raro (hasta ahora) que la Policía Bonaerense se investigue a sí misma

La Policía Judicial es un órgano que establece la propia constitución de la provincia de Buenos Aires y la ley de Ministerio Público Nro. 12.061, la que tendría que haber sido creada a partir del año 1994 cuando se produce la reforma constitucional. Es una asignatura pendiente de la organicidad institucional provincial. La Policía Judicial tiene que ser pensada como “estructura judicial”, no como “policía administrativa”, órgano “táctico-operativo-inteligente”, “auxiliar de la justicia”, encargado de llevar las investigaciones más trascendentes y graves. A diferencia de la policía en función preventivo-administrativa o la policía de investigación de delitos comunes o de flagrancia, ante los casos de criminalidad compleja los fiscales tendrán acceso a una investigación de calidad, confianza, reserva, aptitud e independencia por parte del nuevo sistema de Policía Judicial. Me refiero al crimen organizado, conocido como de “cuello blanco”, o crímenes cometidos o encubiertos por la propia policía: corruptelas, torturas, secuestros extorsivos, trata, tráfico y todo lo que tenga que ver con la criminalidad de cierta complejidad/organicidad.

La Policía Judicial dependerá del Poder Judicial, su estructura burocrática funcionalmente autárquica, independiente, autónoma, pero auxiliar. Seguramente, habrá relaciones de subordinación con fiscales y procuración, así como con la jurisdicción o con la defensa que se deberán equilibrar, los mismos serán de especial calidad y confianza. Crear una Policía Judicial tiene que ver con la necesidad de quebrar la estructura investigativa de la Policía Bonaerense, ya sea por propia incapacidad o bien por connivencia con el delito. Ha sido raro (hasta ahora) que la Policía Bonaerense se investigue a sí misma. Y las investigaciones sobre crimen organizado han sido escasas y de muy baja calidad/eficacia.

La Policía Bonaerense continúa bajo una tradición militarizada, de autogobierno político y de fuerte contaminación con el delito. La política pendula entre hacer silencio, encubrir o aprovecharse de los réditos policiales (incluso para financiarse como política), pese a los costos humanos que a veces tiene en término de muertos, vendetas, reclutamientos, armado de causas, extorsiones, etc. La creación de una Policía Judicial implica cortar con estos procesos de degradación/defección institucional. En todo caso, será una fuerza capacitada en recursos humanos, en la calidad de sus recursos financieros, en cuanto a estrategia, logística e inteligencia. Con un objetivo claro de antemano, no fácilmente cooptable por aquello a lo que va a estar dirigido, en tanto contralor y deber de rendir cuentas.

Por Dr. Julián Axat

Defensor Oficial en el Fuero Penal Juvenil de La Plata, Prov. de Buenos Aires

Publicado en http://democratizaciondelajusticia.wordpress.com/2012/03/05/104/#more-104

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