Policías municipales o puro gatopardismo

La enorme relevancia y gravitación que tienen en el ámbito local bonaerense los hechos delictivos y las violencias que alimentan el clima de inseguridad hacen indispensables la conformación de un dispositivo integral de gestión municipal de la seguridad, bajo la conducción política del intendente y con la participación y control directo de los vecinos.

Los gobiernos locales y sus comunidades no cuentan con un instrumento indispensable para ello: la policía. Desde hace un tiempo, algunos intendentes han comenzado a reclamar la dirección orgánica y funcional de los servicios policiales preventivos en sus jurisdicciones. En gran medida, perciben que la policía actual está atravesada por deficiencias organizacionales y de funcionamiento insuperables. Pero también vislumbran que una significativa parte de sus integrantes está más preocupada por proteger negocios espurios y reproducir circuitos ilegales de recaudación de fondos provenientes de los delitos regulados policialmente que por garantizar una labor proba en materia de seguridad ciudadana. Estos desmadres institucionales explotan sin atenuantes en la cara de los gobiernos locales. Y sus comunidades les reclaman justificadamente que pongan un coto a estos desatinos y asuman responsabilidades directas en la gestión de la seguridad.

Ha llegado el momento de conformar policías municipales específicamente abocadas a la seguridad preventiva, esto es, a la prevención y conjuración de la criminalidad común, dejando para el sistema policial provincial todas las labores relativas a la seguridad compleja, la investigación de los delitos, las operaciones especiales y el mantenimiento del orden público.

Ello implica, sin vueltas, la transferencia de las competencias, funciones y servicios de seguridad policial preventiva a los municipios que estén dispuestos a conformar su propia policía municipal, mediante el traspaso de la totalidad de las unidades organizativas con sus respectivos cargos, nivel de funciones ejecutivas, dotaciones de personal, patrimonio, bienes, recursos y créditos presupuestarios actualmente destinadas a la prevención y conjuración de los delitos y faltas graves en el ámbito jurisdiccional del municipio de referencia.

Así, las unidades y efectivos traspasados deberán depender orgánica, funcional y administrativamente del gobierno municipal. Por un lado, este estará a cargo de la dirección orgánica de la policía municipal, mediante el diseño y gestión integral de la selección, formación y capacitación del personal policial; la evaluación y calificación de su desempeño; sus ascensos y promociones; sus condiciones laborales, y la gestión disciplinaria de los mismos. También deberá establecer los escalafones, agrupamientos y perfiles que compondrán los regímenes profesionales; la doctrina, procedimientos y protocolos de actuación; la estructura orgánica y el despliegue de sus unidades de acuerdo con la realidad criminal y social de sus municipios; y el andamiaje infraestructural referido al sistema de movilidad y comunicaciones, armamento y medios técnicos, dispositivos informáticos, estructura edilicia y sistemas de vigilancia y seguridad espacial.

Del mismo modo, ejercerá la dirección funcional a través de la planificación, conducción y evaluación de las labores de policiamiento preventivo atinentes a la producción de inteligencia criminal (mapeo delictivo) orientada a elaborar cuadros de situación de la realidad criminal y de las violencias en el plano local; el desarrollo de las operaciones e intervenciones de vigilancia, patrullamiento, respuesta inmediata, conjuración delictiva, actuaciones preliminares y todo tipo de acción de prevención delictiva; y el desenvolvimiento logístico destinado a sostener y mejorar todo aquel esfuerzo operacional.

Finalmente, tendrá a su cargo la administración general consistente en la gestión administrativa y de los recursos humanos; la gestión económica, contable y financiera así como la presupuestaria; la gerencia patrimonial e infraestructural; la asistencia y asesoramiento jurídico-legal; y las relaciones institucionales.

Sin dudas, los gobiernos que no ejercen la dirección orgánico-funcional y la administración general de las policías, no las conducen.

Ahora bien, un traspaso integral requeriría de ciertas condiciones institucionales fundamentales. En primer lugar, se debe desarrollar un meticuloso proceso de selección y reencasillamiento del personal policial para la nueva policía municipal, de manera que aquellos oficiales y suboficiales de la policía provincial que no cuenten con los antecedentes o condiciones profesionales adecuadas, no puedan ser traspasados. En segundo término, la conformación de las policías municipales debe llevarse a cabo mediante un proceso de traspaso gradual y por etapas cuyos términos y condiciones debe ser acordado entre el gobierno provincial y el municipio de referencia. En tercer término, en vistas de atender las demandas de los municipios de menor envergadura, la posibilidad de conformar policías locales con jurisdicción en más de un municipio mediante asociación de gobiernos locales. Y, finalmente, cada municipio debería poder poner el nombre que desee a su propia policía. En la propuesta de “policías de prevención municipales” balbuceada por el Ministro Ricardo Casal, entre llantos –de alegría– y referencias bíblicas del comisario Juan Carlos Paggi, el Estado provincial sólo transferiría a los municipios la dirección funcional de algunos pocos uniformados de las policías locales. El piso de efectivos transferidos sería bajo y dejaría en manos de los municipios su incremento y el costo financiero de ello. Asimismo, sólo se transferiría la dirección funcional de los mismos, dejando la dirección orgánica y la administración general en manos de la policía provincial. En concreto, el grueso de las labores operacionales seguiría en manos de la policía provincial y aquel sector transferido funcionalmente a los municipios seguiría estando bajo la dirección orgánica y administración de la policía provincial también. Ni siquiera habría un doble comando compartido entre el intendente, a cargo de las labores operacionales de las policías traspasadas, y la jefatura provincial, a cargo de todo lo demás, entre ello, de la formación, ascensos, promociones, gestión disciplinaria y el pago del sueldo. Sólo habría un comando real: el del comisariato bonaerense.

Se trataría, así, de un traspaso minimalista con un solo objetivo: transferir los costos del desmadre institucional de la policía provincial a los intendentes pedigüeños y dejar el control real de la calle a la policía provincial para seguir regulando el delito que le permite apropiarse de los cuantiosos fondos que se van hacia arriba. Una bicoca institucional propia del gatopardismo de paladar negro, o azul en este caso.

Igualmente, se abre la discusión institucional al respecto y los dirigentes, gobernantes locales y funcionarios partidarios de conformar una verdadera policía municipal tenemos la oportunidad de construir un consenso que permita ir a favor de una propuesta seria en la materia. En ese sentido, bienvenida la iniciativa oficial.

Por Marcelo Fabián Sain – Diputado provincial – Nuevo Encuentro

Nota de opinión publicada en Tiempo Argentino (diciembre 6 de 2011)

6 comentarios to “Policías municipales o puro gatopardismo”

  1. Miguel Angel Medici Says:

    Todo esto lo venimos debatiendo – con diferentes posturas – desde el mismo momento de la creación de la “Policía Comunal” en el ámbito de la provincia de Buenos Aires. Analizamos el texto de la Ley, algunos la defendieron y otros – entre los que me encuentro – la criticaron, pero creo que nunca llegamos a un punto de confluencia. Transcurrido todo este tiempo, que no es poco, sería más que positivo volver a juntarnos para reabrir ese debate, a la luz de la experiencia adquirida.
    Si fuera posible, propongo un nuevo encuentro de todos los que crean que pueden aportar algo. Si se compartiera esto, sugiero hacerlo en Pinamar porque es un distrito con mucha experiencia en este tema.

  2. Eduardo Says:

    Tod lo que se menciona en el artículo sobre corrupción, negocios espúreos, etc. es una realidad que todos conocemos pero si el articulista cree que pasando a la policía a la órbita municipal, se solucionan estos problemas, se equivoca de medio a medio.
    En nuestro distrito la policía ya es municipal desde hace varios años y nunca hubo tanta corrupción y tanta impunidad como en la actualidad.
    La policia apaña, con el guiño del municipio, el juego, la prostitución, la droga, el abigeato. etc.
    A no joder ¡vamos!
    Eduardo

  3. Miguel Angel Medici Says:

    Seguramente que la Policía es nada más – y nada menos -que una pata del problema estructural y de fondo que tiene que ver con la inseguridad. Por eso la necesidad de analizarlo integralmente, sin que esto signifique demorar en la toma de decisiones en los diferentes actores. (Policía, Justicia, Educación y Prevención Social, Participación Comunitaria). Si apretamos un solo botón seguramente obtendremos mejoras, pero muy posiblemente transitorias y de relativo resultado. Hagámoslo, pero dentro de un Plan Integral más ambicioso. Por eso lo de la propuesta de debatir una vez más, porque el tema no se agota utilizando esta vía, si bien creo que es muy útil para plantar un mojón en el camino.
    No se a que distrito pertenece Eduardo, pero lo que él manifiesta es el perfil general de nuestra provincia. Lo único que aspiro es que su pensamiento no sea “no se puede hacer nada porque la realidad nos supera”.
    Disculpen si insisto en reunirnos, en el lugar que sea.

  4. Miguel Angel Medici Says:

    Creo que el artículo publicado cuya autoría pertenece al Diputado Marcelo Sain, más allá que pueda generar adhesiones o rechazos, puede ser un verdadero disparador en un tema tan trascendente. No me refiero a la Policía en particular sino como una parte del SISTEMA DE SEGURIDAD en el más amplio sentido de la palabra.
    Mucho nos ayudaría – por lo menos a mi – que los lectores de estos “Apuntes” den su opinión, si fuera posible convencidos que es imprescindible dar batalla.
    Desde ya, desde lo personal agradezco a los que aporten su opinión.
    Todos tenemos hijos y nietos que superan nuestras expectativas personales.
    Vamos por la lucha, POR FAVOR!!!!.

  5. alda Says:

    Estoy por una discusión del tema en reuniones interforos. No hay peor actitud que no hacer nada.

  6. Miguel Angel Medici Says:

    Algunos más que se suban y ya “somos mucho más que dos”.
    Que bueno eso de que “no hay peor actitud que no hacer nada”.
    No tiremos al tacho la experiencia de tantos años luchando por una causa más que justa.
    A SUMARSE, VAMOS!!!.

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