La inseguridad no es sólo un asunto de tipo policial

La entrevista fue en vísperas de que la ministra Nilda Garré diera a conocer el Plan de Seguridad Urbana, que reasigna paradas policiales y patrullajes. Al respecto, ella anticipó a Miradas al Sur que el medio millar de efectivos sumados al proyecto –otros 600 lo harán a fin de mes– aumentará la presencia policial callejera en “un 40 por ciento durante el día y 150 en la noche”. Entonces, dirá: “El despliegue del personal en la vía pública ya no reposará en decisiones autónomas de las comisarías, para así evitar decisiones erradas o interesadas”. Se refería a las quintas, tal como en el lenguaje canero se le dice a las paradas dispuestas unilateralmente por los comisarios en base a arreglos previos con los comerciantes. También reveló que la nueva distribución operativa fue concebida según las prioridades que plantea el mapa del delito confeccionado por el área de Inteligencia Criminal de la cartera. Dicho relevo –aclaró la ministra– se hace “en colaboración con la Policía Federal y con datos aportados por las 30 mesas barriales de Participación Comunitaria en Seguridad, que funcionan desde abril”. Ésto último, a todas luces, constituye una experiencia sin antecedentes en el país.
–En vista a la psicosis que suele haber en el tema de la inseguridad, ¿cuál es la percepción que tienen del asunto quienes participan de estas mesas barriales?
–La opinión pública estuvo influenciada por el amarillismo de los medios; si un mismo asalto lo dan diez veces en el mismo canal de noticias, se potencia el miedo. Es muy importante que los ciudadanos se sienten en una mesa, que vean las verdaderas tasas de delitos. Y que sean ellos mismos los que contribuyan a esclarecerlos. Porque más de una vez la gente no hizo la denuncia pero el delito existió. Entonces, que alguien nos diga que, acá, en tal esquina hay muchos arrebatos, es un gran punto de partida. La gente ahora trae esa información. Y también vigila el trabajo policial. En fin, nos alerta sobre los incumplimientos o las transgresiones que puedan incurrir. Y las complicidades con el delito. A la vez, hay que entender el problema en toda su complejidad: junto al crimen organizado, muchos delitos tienen también una clara vinculación con la pobreza.
–¿Las fuerzas policiales están formadas para abordar las manifestaciones sociales del delito?
–Es necesaria la implementación de policías de pacificación; es decir, especialistas en mediaciones, entre otras cosas. Lo cierto es que muchos delitos a veces se ven favorecidos por temas de conflictividad intervecinal, o familiar. Tenemos la mayor tasa de homicidios en esos ámbitos, en zonas muy marginales, de mucha pobreza, donde hay muchos jóvenes que no trabajan ni estudian. Antes de que nosotros tengamos que aplicar la represión del delito, en realidad, habría una cantidad de tareas sociales por hacer.
–Octubre es un mes en el que se empieza a pensar en los próximos años, ¿cuáles serían los ejes de la política de seguridad nacional en el futuro?
–Afirmar el control político sobre las fuerzas de seguridad. Ese es un eje fundamental, dado que dicha subordinación estuvo ausente durante mucho tiempo. Las fuerzas de seguridad tomaron una autonomía exagerada en la toma de decisiones. Ello ha sido muy negativo para las propias fuerzas, sobre todo en el caso de la Policía Federal. De modo que es importante profundizar la depuración de sectores policiales que puedan estar comprometidos con el delito o tener algún nivel de corrupción.
–Más allá del reemplazo de cuadros policiales sospechados por otros confiables, ¿cómo se aplicarían tales cambios, desde el punto de vista estructural?
–Estamos finalizando la transformación de los planes de estudio, para que se inculquen, verdaderamente, los principios de derechos humanos y el respeto a la Constitución Nacional. Pero, además, para lograr una mayor profesionalización en tareas específicas; es decir, las que tienen que ver con la prevención, investigación y la lucha contra el delito en general.
–¿De qué manera la cúpula policial asimiló estos cambios?
–No les he preguntado a los comisarios si les gustan estos cambios o no. Creo que siempre existe una resistencia inicial a todo cambio. Más, en este tipo de instituciones. Algo parecido pasó en las Fuerzas Armadas. Sólo que las agencias policiales, al no estar militarizadas, tienen niveles de indisciplina de otra naturaleza, los cuáles hasta incluían el funcionamiento autónomo de determinados grupos dentro de la institución. En tal sentido, supongo que, inicialmente, nuestra política no causó beneplácito en ciertos jerarcas. Sin embargo, creo que hay una comprensión de que esto es inexorable. Hay una comprensión de que el Estado no puede renunciar al control de instituciones tan importantes y necesarias como estas. Pasa en todos los países modernos, en donde las autonomía policial se ha ido corrigiendo. Repito, hay que considerar que este proceso es inexorable.

–¿Cómo establece este Ministerio las relaciones con fuerzas de seguridad provinciales, cuyas autoridades políticas no tienen una visión del tema distinta a la de ustedes?
–Mediante acuerdos políticos. Hasta ahora hemos logrado unificar algunos protocolos de actuación; por ejemplo, el de manifestaciones públicas. La mayoría de las provincias ya han firmado. Es decir, que tenemos ahí ya un protocolo de actuación similar, creo que quedan tres o cuatro, no tengo la cifra exacta de lo que resta firmar. Pero en la próxima reunión vamos a seguir con delitos muy graves como la trata de personas. Tenemos que tener protocolos comunes de actuación, porque si bien ese es un delito federal, y básicamente la Policía Federal es la que interviene, también hay cosas que desarrolla la policía provincial y nosotros tenemos que actuar y volcar la información de la misma forma. Además, hay que prestar a veces una colaboración, porque por ahí ha desaparecido alguien o se descubre un caso de trata en algún lugar y necesitamos que las autoridades policiales locales estén advertidas. Se trata de controlar todos los tipos de ramificación de un delito. En fin, eso es parte de nuestro gran desafío.

• “LA SEGURIDAD ES SIEMPRE SOCIAL”
–¿Cómo es la dinámica de las mesas barriales de Participación Comunitaria en Seguridad?
–“Actualmente, funcionan más de 30. Se reúnen semanalmente. Yo he ido a algunas de las reuniones, se habla y se discute todo democráticamente, con buen ánimo, buen clima, tratando de llegar a soluciones. Esto, desde luego, ha permitido que se tomara contactos con otros ministerios como Desarrollo Social. En resumidas cuentas, la gente coincide en algunos temas. Se habla sobre formas de contención para los jóvenes. Se discute cómo convertir algunos espacios públicos en lugares de esparcimiento. La gente pide becas para estudiar. O pide alguna cosa de primeros auxilios. O solicitan iluminar mejor las calles. Esas son cosas que uno a veces tiene que negociar con el Gobierno de la Ciudad. Pero lo cierto es que la cantidad de temas que estos foros abarcan es interesantísimo. Además, hemos creado la escuela de capacitación comunitaria, de la cual salieron ya los primeros egresados,; es un curso de dos meses, donde intervinieron una cantidad de profesores de las diversas disciplinas para ir afrontando todos los temas que en una comunidad se van a presentar. Donde, entre otras cuestiones, se tratan problemas relacionados con el sida o problemas de violencia familiar. La idea es que esa mesa barrial este en condiciones de detectar a tiempo situaciones, problemas, transmitirlas acá para que se puedan ir solucionando. En definitiva, la conflictividad siempre está presente en las sociedades, y esa conflictividad es lo que hay tratar adecuadamente, a través del Estado y de sus múltiples agencias. Si creyéramos que la seguridad democrática es un problema penal, cuyo tratamiento es, simplemente, policial, quiere decir que no hemos entendido absolutamente nada.”

Por Eduardo Anguita y Ricardo Ragendorfer

Extracto de la nota publicada en Diario Miradas al Sur, Domingo 10 de octubre de 2011 – http://sur.elargentino.com/notas/la-inseguridad-no-es-solo-un-asunto-de-tipo-policial

Una respuesta to “La inseguridad no es sólo un asunto de tipo policial”

  1. Miguel Angel Medici Says:

    Se nota la presencia del pensamiento de León Arslanián y Martha Arriola (Ley Prov. 12.154) sobre el tratamiento del tema. Los Foros de la provincia de Bs. As. tuvimos que recorrer un largo camino para comprender donde estaban las raíces de la inseguridad. Evidentemente a algunos les ha molestado su accionar, al punto que en los últimos años hacen todo lo necesario para desalentarlos y, si fuera posible, hacerlos desaparecer.
    Seguramente las autoridades del Ministerio de Justicia y Seguridad de nuestra provincia, no aceptarían un Debate Público y Abierto sobre este tema.

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