Observatorios del delito y la violencia – El valor de las estadísticas confiables e integrales

Algunas de las tantas dificultades con que tropiezan la Criminología y en particular la Política Criminal son la escasa fiabilidad de las estadísticas del delito, por un lado, y la falta de información acerca de la violencia y sus causas, por el otro.

Respecto de lo primero, ello es así porque de la totalidad de los delitos que se cometen, los de menor entidad no ingresan para su tratamiento al sistema penal. Dicho de otro modo, carecen de registro, total o parcialmente, debido a que las víctimas por lo general no los denuncian, ni los órganos de investigación o persecución penal actúan de modo oficioso. De tal suerte, los registros públicos constituyen una versión aproximada de la realidad y no la realidad misma. La omisión de denuncia remite a un conjunto de infracciones sancionadas con penas que si bien no revisten gravedad, tampoco son insignificantes, y la Criminología las denomina la cifra oscura o negra del delito, a diferencia de la registrable o blanca.

Para cubrir dicha deficiencia y capturar la cifra negra existen instrumentos de verdadera utilidad: las encuestas de victimización que tienen el mérito no sólo de contabilizar aquellos hechos, sino también de detectar la calidad de los motivos por los cuales las víctimas de ciertos delitos omiten denunciar.

La detección de los motivos presenta una extraordinaria ventaja porque permite medir la eficacia en el desempeño de los órganos del sistema penal, dada la correlación existente entre tal baremo y la confianza o desconfianza de la ciudadanía en aquéllos, en cuya virtud se denuncia o se deja de hacerlo:

“-¿Para qué perder tiempo en trámites burocráticos si no van a servir ni para el recupero de la cosa (robada) ni para que se individualice al ladrón, se lo someta a proceso y se lo juzgue y condene? ”

O bien:

“-¿Para qué perder tiempo si el valor de la cosa sustraída y características del hecho no denotan más que un contratiempo desagradable y no una detracción patrimonial severa?”

Estos dos supuestos en que la propia víctima subestima el episodio y se cuestiona e interroga acerca de la necesidad o utilidad de su denuncia, son suficientemente representativos de lo que podríamos llamar conducta generalizada de los damnificados por delitos de menor gravedad.

Abundan otro tipo de razones explicativas de la actitud omisiva ciudadana que aparecen relevadas y bien expuestas en la primera encuesta de victimización que se hizo en Argentina, bajo los auspicios de la Fundación “Por Nuestros Hijos”, y la dirección de Roberto V. Vásquez (Buenos Aires, 1989).

En las dos hipótesis que hemos planteado más arriba, y por consideraciones diferentes, aunque parecidas, existieron delitos de los que nadie habrá de encargarse: ni para su registro en un sistema, ni para ningún otro de los fines por demás plausibles que debe concederse a la denuncia.

En efecto, la suma de las pequeños hechos u ofensas menores (misdemeanors) no ingresados al sistema penal priva a éste de construir el mapa del delito (georeferencia de los hechos), de establecer o construir ciertos patrones que permitirían una investigación exitosa, o de elaborar programas de prevención efectivos. Ello serviría para mejorar la calidad de vida del ciudadano pero, fundamentalmente, para inspirar cierto grado de confianza sobre el funcionamiento de las instituciones públicas.

Así, ciertos episodios delictivos reiterados “ad nauseam” – tal, el arrebato de celulares telefónicos a distraídos transeúntes – en horarios conocidos por todos y concentrados en apenas unas pocas cuadras y perpetrados a vista y paciencia de quienes quieran verlo – por tratarse de hechos públicos y notorios generan desconfianza, suspicacia y descrédito sobre la autoridad pública encargada de evitarlos que, por lo general, cuando es requerida a causa de su omisión suele escudarse, precisamente, en la ausencia de tal tipo de denuncias, dentro del radio de su jurisdicción lo que impide elaborar planes específicos de prevención o bien reforzar la vigilancia.

Es de advertir que en los supuestos vistos, la víctima con su actitud omisiva no se limitó tan sólo a disponer definitivamente de un bien menor, sino que efectuó una contribución decisiva al debilitamiento de la respuesta penal estatal y a un incremento de la percepción de la inseguridad ciudadana.

Por León Carlos Arslanian

Extracto de la nota publicada en Portal de Seguridad http://portalseguridad.org/mostrar-articulo.aspx?id=227

Una respuesta to “Observatorios del delito y la violencia – El valor de las estadísticas confiables e integrales”

  1. aldakrama Says:

    El cambio de conductas se instala con lentitud en la sociedad. Hay que perseverar en la información, algunas personas que se resistían a denunciar ahora lo hacen cuando les explica:”si no lo hacés, el robo no existió, no entra en las estadísticas”.

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