¿Cuál es la verdadera estrategia frente al crecimiento del delito en la Argentina?

La relación entre la falta extrema de dinero en ciertos sectores sociales y el delito  contra la propiedad es directamente proporcional.

Por supuesto esto no quiere decir que la mayoría de los pobres  sean autores de delitos contra la propiedad. La inmensa mayoría no lo son, a pesar de estar viviendo en condiciones más que precarias (lo que además demuestra por parte de ellos  una dignidad que es muy dudable que muchos miembros de la clase media pudieran sostener).

Pero si afirmáramos que sólo el 1% de los pobres comete delitos contra la propiedad, una cosa es el 1% de 1.000.000 de personas (= 10.000), y otra cosa es el 1% de 15.000.000(= 150.000). Estos 150.000 aún repartidos en distintos aglomerados urbanos del país implican una inmensa masa de personas asaltando cotidianamente a otros.

Esto explica el terrible aumento del delito que empezó a mediados de la década del noventa y continúa en estos primeros años del milenio y que encuentra correlación con el terrible aumento de la marginalidad social en ese mismo período.

Desde este punto de vista si se lograra asistir con métodos de abordaje especializados y con una mínima ayuda económica a gran parte de estas 150.000 personas (gran parte de ella hombres jóvenes) y, a partir de esta inicial ayuda se les apoyara en el desarrollo de  micro-emprendimientos  y educación laboral, aunque no se solucione con ello el problema de la pobreza, seguramente se sentiría muy fuerte el impacto del descenso del delito violento contra la propiedad y con el también el descenso de los homicidios.

Esto es económicamente viable porque existen subsidios de empleo que se pueden adecuar para el trabajo con estos adolescentes y hombres jóvenes de los sectores marginales de la población. Esta es la verdadera estrategia contra el delito que combinada con una mayor y mejor distribuida presencia policial en las calles (como lo determinó por ejemplo hace poco la entonces Secretaría de Seguridad en la Ciudad de Buenos Aires) son una “solución” posible y racional.

¿Porqué no se ha avanzado decididamente en este sentido en los últimos años a pesar de que la inseguridad es uno de los problemas que viene apareciendo entre los primeros temas de las agendas políticas y electorales?

Hay en realidad, subyacente, un problema ideológico.

Fue Malthus  el  que afirmó que en la economía de mercado la población (o gran parte de ella) no era el objeto inmediato y último de la ciencia económica sino simplemente una variable más.

A igual cantidad de producción, la disminución de la población  ofrecía posibilidades para un “mejor reparto”. Consideró a las guerras y a la miseria como “necesarias” tablas rasantes, que permitían el indispensable equilibrio del sistema.

Es decir que la guerra, la represión  ilegal y la eliminación por exclusión y por miseria extrema no son consideradas por algunos sectores como fallas o cuestiones a resolver, sino como herramientas para “equilibrar” la variable población con la variable bienes existentes, sin redistribuir ni siquiera en una mínima medida.

A estos sectores no les interesan ni la prevención predelictiva, ni la “resocialización” carcelaria, ni la ayuda y el seguimiento postpenitenciario para la reinserción social.  Les interesa legitimar y generalizar la idea de que el único camino, en “la guerra” contra el delito, es la exclusión definitiva y/o la eliminación física de las “bestias” incorregibles. Ellos apuestan al enfrentamiento armado (hasta el exterminio) con  los que sobran o están de sobra y tiran ideas como la de “un gran campo de concentración” (y exterminio) o la de “cercar las villas”, apilarlos en las cárceles y comisarías aunque no haya lugar ni comida, y, si ya no hay dinero para construir cárceles o comisarías, bueno de ello se infiere (y tratan de que la sociedad lo infiera), no hay más remedio que la eliminación física. El problema de la “estrategia del exterminio” (además de ser moralmente aberrante) es que también es falsa como solución (por otra parte, ya vimos que tampoco le interesa realmente a esta estrategia  el problema de la seguridad, sino la reducción de la población como solución (por otra parte, ya vimos que tampoco le interesa realmente a esta estrategia  el problema de la seguridad, sino la reducción de la población como variable económica). Tal “estrategia” no disuade ni lleva a nadie al escarmiento, sino que produce enfrentamiento social violento de clases y nos conduce a una situación de alto riesgo para la vida del escritor y de los lectores/as de este artículo, o la de sus hijos, o la de sus nietos. De esto no nos quepa ninguna duda.

por Mariano Ciafardini

Director Nacional de Política Criminal del Ministerio de Justicia, Profesor de Criminología (UBA).

Publicado en el sitio web del Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia (Ilsed) – www.ilsed.org

 

Una respuesta to “¿Cuál es la verdadera estrategia frente al crecimiento del delito en la Argentina?”

  1. Miguel M.F. Avendaño Says:

    Estimado Sr. Mariano Ciafardini
    La teoria de la eliminacion fisica de los delincuentes, ademas de aberrante como usted dice, es tan inaplicable que, no creo nadie que este en sus cabales la pueda ni siquiera soñar.
    Respecto de los pobres honrados estoy de acuerdo, totalmente.
    Lo que hay que tener cuidado es con la otra ideologia extrema, que mientras no se solucione el problema de pobreza no se puede hacer casi nada, que es la que aplica el gobierno actual siguiendo una linea progresista seudo marxista, de que los delincuente son victimas de una sociedad injusta, por lo cual se aplica una justicia garantista que ante la impunidad que genera lo que hace es fomentar la delincuencia.
    En el equlibrio esta la solucion, Ademas de politicas de educacion en el orden y el respeto por nuestros semejantes aplicar una justicia que castigue los delitos en forma efectiva, que las carceles sean verdaderos centros de rehabilitacion, que los dineros de asistencia social no sean manejados politicamente y que esa asistencia social desenboque en trabajo efectivo que es el que valoriza al ser humano, con politicas de fomento de la inversion privada de todos los niveles con desgravaciones impositivas inteligentes, sin el despilfarro y el robo de los dineros publicos
    Miguel M.F. Avendaño
    Pinamar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: