Desarmando la violencia doméstica

Problema: las armas de fuego en el hogar

El problema de las armas en el hogar está fundamentalmente vinculado a la cuestión más amplia del desarme. De los casi 900 millones de armas de fuego en el mundo de hoy, el 75% están en manos de los particulares – cuya mayoría son hombres.

La comunidad del desarme debe comenzar a abordar uno de los más graves aspectos de la proliferación de armas de fuego – las muertes y lesiones causadas por armas en el hogar. Por ejemplo, en Francia y Sudáfrica, una de cada tres mujeres asesinadas por sus maridos recibieron disparos y en los Estados Unidos, se eleva a dos de cada tres.

Hasta ahora, la mayoría de los estudios disponibles sobre lo que aumenta el riesgo de que una mujer muera en el hogar se ha llevado a cabo en los países del Norte. Estos estudios han mostrado que el acceso a un arma puede aumentar el riesgo de muerte hasta cinco veces. Un estudio comparativo de en 25 países de ingresos altos reveló que donde las armas de fuego son más disponibles, más mujeres son asesinadas.

Al considerar los delitos violentos, es natural centrarse en el papel de las armas ilegales. Pero, en realidad, la mayoría de las armas utilizadas en homicidios domésticos son legales. También es importante considerar el uso indebido de las armas por el sector de la seguridad, incluidos los agentes de policía y soldados cuando están fuera de sus horas de servicio.

El fenómeno afecta también a las sociedades en el post-conflicto, donde muchas armas siguen en circulación, y el estrés post-conflicto, las perspectivas económicas limitadas, y una baja en los servicios básicos se combinan para agravar el problema de la violencia doméstica.

La ley puede ayudar. Australia, Canadá, Sudáfrica y Trinidad y Tobago se encuentran entre los pocos países que han armonizado sus marcos jurídicos entre la concesión de licencias de armas y la violencia doméstica. Esto significa que la ley de armas prohíbe la tenencia de armas a los autores de la violencia doméstica, y la ley sobre la violencia doméstica exige el retiro de las armas existentes.

De hecho, esta prohibición se incluye en las recomendaciones de 1996 sobre la legislación de violencia doméstica del Relator Especial de Naciones Unidas sobre la Violencia contra la Mujer. Además, en 2008, un grupo de expertos organizado por la División de las Naciones Unidas para el Adelanto de la Mujer recomendó que las órdenes de protección para las víctimas de la violencia en el hogar incluyan la prohibición de comprar, usar o poseer un arma de fuego.

A través de la campaña Desarmar la Violencia Doméstica, los miembros de IANSA están presionando para que esta armonización sea replicada en muchos más países. Por lo menos, la policía debe tener la obligación de consultar al cónyuge o ex cónyuge antes de aprobar una solicitud de licencia de armas. Esto es crucial porque en muchos casos, el hombre que mata a una mujer ha previamente amenazado o ha cometido actos de violencia, sin llegar a la notificación de la policía.

El objetivo es ambicioso, pero los éxitos recientes demuestran que esos cambios son posibles. Varios países han reformado sus leyes de armas en el último decenio y han comenzado a ver los beneficios, especialmente para las mujeres.

En Canadá, ya la notificación de los cónyuges es la norma, y el gobierno ha establecido un número de teléfono gratuito al cual un cónyuge puede llamar para expresar cualquier preocupación acerca de un solicitante, o para denunciar delitos que tal vez no estén en los registros legales. Igualmente, en Australia y Sudáfrica, las armas son retiradas cuando se emite una orden de protección para violencia doméstica.

Estas leyes están haciendo una verdadera diferencia, reduciendo las muertes por armas. Canadá reforzó sus leyes de armas en 1995. Desde entonces hasta el 2003, la tasa de homicidios por armas se redujo de 15% en general, y de 40% para las mujeres. Australia revisó su ley de armas en 1996. Cinco años más tarde, el promedio de la tasa de homicidios por armas era 45% inferior a lo que había sido antes de las reformas. Una vez más, el efecto fue más pronunciado para las mujeres.

Canadá y Australia han reformado sus leyes de armas hace más de una década, pero pocos países los han seguido, a pesar de estos éxitos. Más mujeres serán protegidas si otros países responden de la misma manera con leyes de armas que tomen en cuenta la violencia doméstica.

Estos tiroteos son a menudo evitables, si la policía y los encargados de formular políticas respetan los conocimientos y el instinto de los más cercanos a los pistoleros. Todos tenemos que exigir a nuestros gobiernos y legisladores que las políticas y prácticas protejan a las mujeres en el hogar.

Publicado en la página web de Asociación para Políticas Públicas – www.app.org.ar

 

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