Carta abierta

A mediados del año 2002, el entonces Comisario Mayor Julio César Frutos hizo pública una carta dirigida al Presidente de la Nación, Dr. Eduardo Duhalde.

Nueve años después los conceptos de la carta mantienen plena vigencia, por lo cual nos parece oportuno compartirla y repensarla a la luz de la política actual.

Carta abierta de un policía al Sr. Presidente

Quien quiera oír, que oiga…

Sr. Presidente:

Alarmado, dolido y consternado como usted, he podido ver las fotografías y videos que mostraban como un reducido grupo de policías literalmente disparaba a mansalva contra algunos manifestantes indefensos, y también como usted, he sentido el alivio cuando el amparo de las probanzas fueran detenidos para su juzgamiento.

 Me imagino su estupor al ver esas imágenes, su confusión y enojo al ver a uno o más inocentes muertos a manos de un policía que lo ha fastidiado hasta las comisuras, sobre todo en una jornada de protesta en la cual usted había decidido unilateralmente terminar con la permisiva costumbre de tolerar cuanto corte y protesta piquetera quisiera realizarse.

 No es difícil imaginarse su enojo y su inmediata decisión de tornar distancia astronómica tanto de asesinos de uniforme como de violentos de profesión, diciendo seguidamente todas y cada una de las palabras que la ocasión aconsejara.

 Pero haciéndome eco de su dolor e indignación quisiera alcanzarle algunas ideas para que “poner en caja a la Policía bonaerense no sea tan difícil como a la clase política”, como usted propone, lo que peligrosamente nos deja como Institución casi fuera del marco democrático que debiera contenernos.

 En primer lugar permítame recordarle con todo respeto que para poner en “caja a la policía bonaerense” no se debiera repetir nunca el episodio de mayor concentración de poder que se tenga conocimiento en la Fuerza, como durante la Jefatura de Pedro Klokczyk, durante los cuales los oficiales de menor rango debimos escuchar de nuestro Gobernador que éramos la mejor policía del mundo, dejándonos descaradamente sin posibilidad alguna de crecer a partir de la autocrítica y el replanteo.

 En segundo lugar, permítame recordarle que si mal no recuerdo fue usted que para “poner en caja a la policía bonaerense” la disolvió decretando la intervención en 1997 y tras expulsar a casi un millar de altos oficiales fundó las “nuevas policías de la provincia de Buenos Aires”.

 Ud. no tendrá porqué saberlo, pero es mi deber recordarle que muchos de esos oficiales expulsados no regresaron por varios días a sus casas por no hallar explicación alguna para darle a sus hijos sobre los motivos por lo que una Fuerza que los contuviera durante casi treinta años, ahora los expulsaba como a réprobos y herejes.

 Aún así deberé recordarle Sr. Presidente que fue Ud. y no los oficiales expulsados o en actividad los que rifaron la nueva panacea conocida como “Reforma Policial”. No fuimos nosotros los cuadros activos, ni los injustamente expulsados, ni los jubilados, ni los cuadros subalternos los que decidimos que un buen día el Dr. Arslanián saliera eyectado del Ministerio de Justicia y Seguridad, rojo de auténtica calentura y emocionado hasta las lágrimas junto con nosotros (sí, con nosotros, los réprobos, los herejes, los indómitos…) viendo como Ud. rifaba todo el sacrificio de la Reforma Policial en las temerarias y oportunistas declaraciones de su candidato a Gobernador, que al amparo de las encuestas decía “…hay que meter bala a los delincuentes…”

 Con más respeto aún deberé recordarle que usted designó Ministro al Dr. Lorenzo desandando lo que con tanto esfuerzo había costado avanzar y que de no mediar la “masacre de Ramallo” a un mes de ello, es de dudar que se hubiera vuelto a hablar de Reforma Policial.

 No será necesario, Sr. Presidente que le recuerde que fue su candidato a Gobernador quien designó como primer Ministro de Seguridad al Intendente Rico, apremiado como estaba por exhibir no ya una Policía “garantista” como la que le asegurara el Dr Arslanián, sino una policía “ejecutiva y efectista” como la que le reclamaban los tiempos electorales.

 Tampoco será necesario tener que recordarle que cuando el Ministro Rico les dejó de resultar simpático no encontraron mejor decisión que dejarnos nuevamente “solos” para cumplir con las ansias de seguridad de una sociedad inquieta, designando entonces al Comisario General Verón, a quien también desecharon sin más motivo tiempo después, cuando las encuestas empezaron a pedir un perfil más civil.

 No seré yo quien deba recordarle todas y cada una de las promesas con las cuales se nos sedujo a los conductores de la policía para que adhiriéramos a la tan mentada Reforma:

 1) Que dejaríamos para siempre de cuidar presos al construir para comienzos de 1998 las alcaidías y cárceles “sanas y limpias” que requería el nuevo sistema penal,

2) Que dejaríamos de hacer sumarios, perdiendo con ello los refuerzos de nuestros mejores hombres en una tarea burocrática, estéril y difícil que nada tiene que ver con la seguridad,

3) Que dejaríamos de ser una Institución mendicante para ser una Institución financiada con presupuesto real que atendiera a los gastos que demanda una Comisaría,

4) Que dejaríamos de ser una banda de improvisados condenados al error profesional gracias de un decidido apoyo presupuestario para el reentrenamiento y la capacitación en servicio,

5) Que dejaríamos de vivir bajo sospecha permanente al instaurarse un fuerte control interno de la Fuerza por parte de civiles que investigara con autonomía de criterio y sin dependencia partidaria,

6) Que dejaríamos de parecernos peligrosamente a una manga de harapientos uniformados para de una vez por todas contar con el presupuesto mínimo indispensable para equipos, uniforme y tecnología en seguridad.

7) Que dejaríamos de tener que trabajar jornadas maratónicas para redondear con adicionales y horas extras un salario digno.

En definitiva, que cumpliríamos con las condiciones básicas e indispensables que tornan fundamental, operativa y moralmente aceptables a cualquier policía seria y democráticamente.

 No seré yo quien deba recordarle con todo respeto Señor Presidente que estas y otras muchas ideas fuerza tuvimos que predicar incansablemente todos los jefes policiales para que la Reforma fuera posible y lo tuvimos que hacer no sólo en los cuadros activos, sino con nuestros retirados, con los jubilados, con los expulsados, con las viudas e hijos de los caídos, con toda la familia policial y con los civiles y cuando ya creíamos que lo estábamos alcanzando vimos que Usted cambiaba de planes urgido como estaba por lo electoral.

 Por ello, con todo el riesgo que Usted y yo sabemos que significa esta carta, siento la obligación ineludible de recordarle que nunca he coincidido tanto con sus palabras como cuando dice en el diario Clarín de ayer que “lo bueno sería consensuar un criterio y después seguirlo, recordándole que nadie puede dudar que el criterio para solucionar el problema de “la bonaerense”, lo conoce Usted mejor que nadie, sólo que no ha tenido la voluntad, el coraje o las ganas de mantenerlo en el tiempo.

 “Yo sé que ahora vendrán caras extrañas”, algunas con fisonomías de juez a formarme causas por me atrevimiento, algunas con caras de funcionarios a reprocharme reglamentariamente mi osadía, algunas con caras de amigos a reclamarme mis faltas de prudencia, pero ninguna vendrá con cara de conciencia a decirme que miento.

 Al menos si se cumplen los más agoreros pronósticos y el destino de los argentinos sea el enfrentamiento entre hermanos pobres y menos pobres, entre hermanos de uniforme y sin uniforme, entre hermanos de derecha, centro e izquierda, quisiera como jefe policial en actividad contar con el consuelo de la sinceridad.

 Julio César Frutos

Comisario Mayor

Jefe Departamental de Quilmes

 

 

 

 

 

Una respuesta to “Carta abierta”

  1. lombardo gabriel Says:

    Cuanto antes necesitamos que el hilo no se corte por lo más fino: la policia. atte Lombardo gabriel Pte V.A.LO.MI -Vecinos en Alerta-

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: