En torno a la vocación policial y el uso de la fuerza pública

La policía de la provincia de Buenos Aires es un agrupamiento que reúne más de 40.000 efectivos. El proceso de reforma llevado adelante por la gestión de Arslanian al frente del Ministerio de Seguridad del gobierno de la Provincia de Buenos Aires, entre comienzos de 2004 y fines de 2007, alteró en términos normativos, formativos y organizacionales a la policía. La eliminación del Jefe de Policía y la fragmentación del conjunto en las policías de Seguridad, de Investigaciones, Comunal, de Comunicaciones y Emergencias, cada una con su Superintendente, fueron de las medidas más destacadas junto a los cambios en el proceso de formación, la unificación de los escalafones de oficiales y suboficiales, y el proceso de purga interna con pases a disponibilidad, exoneraciones y bajas.  Gran parte de estas medidas tuvieron por fundamento romper con una “cultura policial” violenta, ineficiente, corrupta y corporativa, en un escenario de demandas crecientes por mayor seguridad. Las categorías de “maldita policía” o “la bonaerense” daban cuenta de esa caracterización, siendo compartidas por un sector de los expertos, funcionarios públicos, políticos y periodistas.

Tales medidas, suscitaron entre los hombres y mujeres que integran la policía de Seguridad una serie de críticas hacia lo que llamaron “la intervención”. En términos generales, estas críticas confrontan el ser policial y el saber hacer de los y las policías, con la “imposición” de formas de ser y saberes que, en la visión de los policías, no permiten el desarrollo efectivo del oficio policial. Entre estas críticas encontramos, justamente, un núcleo de evaluaciones que ubican en lo que los policías denominan la “vocación de servicio” del policía, el plano en el cual se define cómo hay que ser y qué hay que saber para cumplir con las funciones policiales. Entendemos que las concepciones que giran en torno a la caracterización de la “vocación policial” contribuyen a la configuración de las funciones policiales. Las descripciones a las que dan lugar son usadas por los propios policías de la Provincia de Buenos Aires para clasificar su universo interno, pero en un sentido sensiblemente divergente a cómo las categorías teóricas disponibles lo han hecho.

Los conceptos teóricos dominantes en el estudio de la policía, de origen anglosajón, nos llevan a pensar a los y las policías como integrantes de una unidad cerrada sostenida por el valor del secreto, la lealtad, y el espíritu de cuerpo. Aquí preferimos relativizar esta visión de la policía, como una unidad moralmente encapsulada y socialmente autónoma. Consideramos que esta misma visión de gran coincidencia con el sentido común, tiende a instalar a priori – incluso en el ámbito gubernamental-, la idea según la cual la naturaleza de esa cultura profesional cerrada es la que provoca gran parte de los desvíos y abusos en el uso de la fuerza pública. Sabemos que desde esta visión los avances de nuestro estudio podrían ser pensados como el reflejo del éxito de “la intervención de Arslanian”, de su capacidad para romper la unidad corporativa y desarmar las últimas piezas de una institución estructurada, durante gran parte de su historia, como una organización militar. El desafío teórico es entonces aún más claro, porque las policías hoy no son un bloque cerrado y por consiguiente, no es su particular cultura la que los define como tales, y no es esta lo que les permite funcionar como policías.

Como cientistas sociales sabemos de la necesidad de definir nuestros conceptos para hacerlos capaces de aprehender las realidades empíricas. Por consiguiente, y desde un abordaje etnográfico de la cuestión, optamos inicialmente por dar cuenta del universo de las concepciones que los actores esgrimen para hacer inteligibles los actos sociales y abrirse paso en su vida cotidiana. Posteriormente, determinaremos el grado en el que estas concepciones convergen o se complementan, y luego las consecuencias que tienen sobre la categorización de los integrantes de la fuerza policial. Finalmente, podremos mostrar cómo se configura el oficio policial y cuáles son las condiciones socio culturales que les dan sentido a sus acciones y en las que ellas se inscriben. No pretendemos agotar en esta ponencia esta búsqueda, pero sí la inscribimos en él.

De ese modo, el estudio de los sentidos que cobra la categoría nativa de “vocación policial” y sus usos es para nosotros un instrumento para abrir, desagregar y descomponer la impronta que la categoría policía impone a nuestros sentidos. Nosotros, los académicos o investigadores en ciencias sociales, somos actores sociales inscriptos en procesos socioculturales y políticos particulares que transitamos a través de experiencias personales que incluyen la lectura de la prensa escrita y otras fuentes de información secundaria. La policía queda definida allí en forma estereotipada, por la participación de policías en hechos delictivos comunes, o que han violado los derechos humanos, durante el pasado reciente. De modo que la construcción de un objeto de indagación en torno al oficio policial interroga nuestra moralidad y la diferenciación tajante que hacemos respecto de quienes amenazan o violan la integridad humana. Consideramos, que esta oposición moral es una de las que alimenta la visión de la policía como una entidad cultural y moralmente encapsulada, que debemos reconocer pues se introduce en nuestros análisis como cientistas sociales.

¿Por qué la exploración de sentidos y usos de la “vocación policial” nos puede conducir en una dirección alternativa a la reproducción de los estereotipos? Como veremos las posiciones que los policías defienden en torno a la vocación policial permiten apreciar los clivajes internos a la fuerza y al mismo tiempo, la existencia de esquemas morales que desde el trabajo policial cotidiano y en diálogo con las políticas de gobierno buscan permanecer, pese a la crisis que experimentan. Por eso esta vía nos parece una manera de comenzar a entender los escenarios y los recursos argumentativos mediante los cuales las personas que integran las policías de la Provincia de Buenos Aires se hacen y toman para sí mismos la categoría de policía.

Por Sabina Frederic

Extracto de “En torno a la vocación policial y el uso de la fuerza pública: identidad y profesionalización en la Policía de la Provincia de Buenos Aires”, en Bohoslavsky, Ernesto, Caimari, Lila y Schettini, Cristiana (org.), La policía en perspectiva histórica. Argentina y Brasil (del siglo XIX a la actualidad), CD-Rom, Buenos Aires, 2009.

Publicado en http://www.crimenysociedad.com.ar/files/submenu2-item2.html

Nota ASC: Quienes deseen leer el informe completo pueden solicitarlo a nuestro correo electrónico apuntesdeseguridadciudadana@ymail.com

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Una respuesta to “En torno a la vocación policial y el uso de la fuerza pública”

  1. alda Says:

    Sí, pero las políticas de seguridad discontinuadas no permiten llegar a ningun puerto. Es una lástima, con los partidos políticos nos pasa lo mismo. Pocos reconocen y retoman lo bien iniciado por el anterior.

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